no pasa la variable MINORͨAS SEXUALES Y LOS DERECHOS HUMANOS. Ponencia en las Jornadas ONG en la . Escuela de Estudios Internacionales de la UCV Octubre 2006 .

MINORͨAS SEXUALES Y LOS DERECHOS HUMANOS. Ponencia en las Jornadas ONG en la . Escuela de Estudios Internacionales de la UCV Octubre 2006 .

Según lo establecido por Amnistía Internacional en relación al irrespeto hacia las minorías sexuales puede leerse: "Se les tortura para obtener confesiones de "desviación" y se les viola para "curarlos" de ella.
MINORͨAS SEXUALES Y LOS DERECHOS HUMANOS Ponencia en las Jornadas ONG en laEscuela de Estudios Internacionales de la UCV Octubre 2006Según lo establecido por Amnistía Internacional en relación al irrespeto hacia las minorías sexuales puede leerse: "Se les tortura para obtener confesiones de "desviación" y se les viola para "curarlos" de ella. Las sanciones son muy variables: desde una multa o unos meses de cárcel hasta, en algunos países, la cadena perpetua o la pena de muerte."¯Los derechos humanos, desde el punto de vista de los Tratados de Derechos Humanos Internacionales, que a este respecto se han firmado incluso en Venezuela pasan a ser el verdadero escenario legal del que deberíamos gozar lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB), sin embargo no es así en la mayoría de los países y mucho menos disfrutamos de la misma igualdad de derechos que los heterosexuales. Cabe expresar que jamás, bajo, ese término es explicado, de ninguna manera, la sorprendente pluralidad de prácticas y creencias que regulan la expresión sexual en las categóricas culturas existentes en el mundo. Reconozcamos que la información que poseemos sobre las costumbres sexuales de las demás sociedades es muy limitada, por lo que cuando se habla de diversidad sexual se hace referencia a prácticas no heterosexuales. Las combinaciones posibles de las denominadas relaciones sexuales entre los seres humanos no pasan a ser tantas: los seres humanos venimos al mundo poseyendo un cuerpo de mujer o de hombre. Esto permite considerar tres modalidades de pareja sexual: mujer/hombre, mujer/mujer, hombre/hombre. A pesar que cada cultura concede valía a innegables prácticas sexuales e injuria a otras a partir de un determinado juicio sobre la sexualidad calificándolas de antinatural, permite observarse que se da un calificativo en base a lo que se desconoce o lo que les parece extraño.¿Por qué la heterosexualidad, ha sido considerada la relación "natural"¯? Pues básicamente por su realidad reproductiva. Sin embargo, ¿es verdaderamente la reproducción de la especie el sentido esencial del acto sexual? Es obvio que no, pese a la tradición cultural judeocristiana occidental la cual plantea la inmoralidad intrínseca del acto sexual. Se establece que el placer es malo y sólo se redime la sexualidad si se vuelve un medio para reproducir a la especie. En tal juicio subyace la creencia, que las prácticas sexuales son, por sí mismas, una inmoralidad "natural"¯, enmendable a través de la culpa y sufrimiento. También, valorando esencialmente el talante reproductivo, se pasa a conceptualizar la sexualidad como la actividad de parejas netamente heterosexuales, donde el coito encaminado solo a fundar una familia tiene privilegio sobre otros pactos internos e íntimos. Se puede referenciar entonces que tanto la sexualidad sin fines reproductivos o fuera del matrimonio, no heterosexual, no de pareja, es definida como inicua, inconcebible, enferma, o, de una moralidad inferior.En la actualidad se determina como inválido, falto de ética, o fuera totalmente de la ciencia, el hecho de fijar una exigencia de tipo moral a partir de un supuesto orden "natural"¯. Fijando lo "natural"¯ respecto a la conducta humana, no existe, a menos que se le conceda el sentido de que todo lo que existe, todo lo humano, es realmente natural, ya que el ser humano es por principio "natural"¯. Fijando una primicia elemental, el término "natural"¯ suele soterrar una definición medida en la propia cultura (etnocéntrica) que aleja a otras sexualidades, afrenta ciertas prácticas, porque la "normalización"¯ de los seres, en algunos casos, pasan a ser reprimidos. Si se reclama la especulación en base a la sexualidad derivada de un orden "natural"¯, habrá que efectuarlo a través del sentido librepensador y pluralista de todo lo que existe, vale y es.Esta aserción nos traslada al epicentro del conflicto ético en relación a la sexualidad. ¿Todo realmente tiene valía? Sí y no. No obstante todas las expresiones sexuales son dignas, también existen formas indignas, forzadas o abusivas. A la sazón, ¿Cómo se debe instaurar una ética sexual que muestre conforme dentro de la legitimidad de la muy variada diversidad de prácticas sexuales que coexisten en el amplio espectro social pero que diferencie las manifestaciones posiblemente censuradas? Para dar respuesta a esta interrogante es necesario distinguir las muy recientes innovaciones en los modelos de ejercicio de la sexualidad los cuales están ubicadas dentro del marco de los derechos sexuales y reproductivos.Tocando el punto de los derechos sexuales y reproductivos, permítanme conceptualizar esta expresión, derechos sexuales y reproductivos son aquellos que permiten que el ejercicio de la sexualidad deje de estar subordinada a fines netamente procreativa, y evitando que la reproducción sea identificada como una consecuencia obligada del ejercicio de la sexualidad. Ahora bien, que la sexualidad ya no se vea supeditada a la procreación y que no se vea a la reproducción como una consecuencia obligada del ejercicio de la sexualidad ha sido posible gracias al desarrollo de los métodos anticonceptivos. En el pasado siglo XX y lo que va del presente se ha aislado los dos objetivos que se señalaran, dándole de manera positivista un precepto diferente a la sexualidad humana.Pero lo que efectivamente implanta una nueva visión en base a las conductas sexuales de los hombres y mujeres es precisamente la comprensión, a través de la educación, formación e información de dos puntos primordiales:En primer lugar a la cimentación del aspecto psíquico y espiritual en cuanto a la orientación sexual. Reconociendo que el proceso de conformación del deseo se da en la primera infancia, ocurriendo de manera inconsciente y sin pasar por la voluntad. La pujanza sexual, o libido, es indefinida y se orienta, mediante un complejo proceso, sea hacia las mujeres o hacia los hombres. Recordemos que Freud, en su tiempo, especulaba en relación a los seres humanos que son originalmente bisexuales y que mediante el proceso de formación pasamos a ponderar hacia uno u otro sexo. En segundo lugar, se estima que mujeres y hombres no son un reflejo del contexto "natural"¯. Los seres humanos no viven previamente al ordenamiento de la estructura social, sino que son originadas por los perfiles simbólicos dentro de formaciones sociales establecidas. Al revisar las diferentes disciplinas humanísticas, podemos encontrar que los antropólogos señalan que la prevalencia de un proyecto simbólico dualista, donde la complementariedad productiva se extrapola y se especula en base a que los demás aspectos de los seres humanos también son complementarios. De esta manera al simbolizar complementariamente la condición sexual humana, se origina un sistema normativo que favorece el que se vean como "naturales"¯ instrucciones fundadas pedagógicamente imponiendo la heterosexualidad como el modelo. Esta sistematización realmente "transforma la historia en naturaleza y la arbitrariedad cultural en natural"¯, como dice Bourdieu. De esta manera se puede entonces establecer que las personas pasan a tomar como natural un sistema de reglamentaciones, prohibiciones y opresiones que han sido previamente grabadas y sancionadas por el orden figurado.Los seres humanos son el resultado de una estructuración psíquica, de una producción cultural y de un momento histórico, según establece Martha Lamas. Entonces se puede decir también que es precisamente por esta razón que la forma y la cualidad en que los seres humanos en general establecen en relación a sus referentes culturales, subjetivos e históricos sociales, el cuerpo, el sexo y la sexualidad. Entonces pensemos que con estas relaciones sociales de creación cultural, la correspondencia entre sexualidad y ética ha dado la vuelta a la tortilla de las realidades históricas. No cabe la menor duda que la sexualidad se ha mantenido imbuida en una mezcla de anhelos y cánones de orden político, legal y social que privan los estilos de expresión sexual, así como también pasan a estigmatizar algunos o todos los deseos y actos. Entonces no cabe la menor duda que se torna prioritario diferenciar entre la sexualidad y los contenidos simbólicos que les confieren o dicho en español venezolanizado "les clavan"¯ al común de las personas. Sin embargo para unas de esas personas se le adjudican alguna que otras prácticas de por si ilegítimas que para otras se puede señalar como dentro del carácter ético del intercambio, volviendo unas legítimas y otras ilegítimas.Lo determinante en cuanto a si el acto sexual es o no ético arraiga no en un determinado uso de los agujeros y los órganos corporales sino en la correspondencia de recíproco convenio y de compromiso entre los entes implicados. Es así como en la actualidad la mayoría de las sociedades modernas, democráticas, libres y pluralistas aceptan cualquier intercambio donde exista ciertamente independencia y obligación mutua dentro de su ética de coextencia. Quizás por ello es que un valor de absoluta necesidad y escala superior pasa a ser la anuencia, definida como la soberanía que poseen los adultos, que presentan algunos contenidos psíquicos, valorativos y naturales, de decidir su vida sexual.Por esta razón es que se puede establecer que en los actuales momentos y circunstancias sociales y humanas, especialmente en Venezuela, es que muchos ciudadanos comienzan a formular su personal desacuerdo con la visión cerrada de la sexualidad. De cara al retardado y conservador pensamiento social, el cual involucra situaciones de represión y juicio previo de la moral particular, convirtiendo su moral como única y auténtica, para de esta manera restringir la sexualidad a los fines reproductivos, es que se eleva una posición de tipo ética que establece la defensa en base a la posibilidad de una relación sexual satisfactoria, consensuada y responsable. En virtud de que las premisas valorativas de la sexualidad han pasado a ser subjetivas, culturales e históricas, se debe buscar una tasación ética que centre el carácter de la compensación.En Venezuela el respeto a la pluralidad, en todas sus formas, no es todavía una entelequia. Las creencias sociales y religiosas que troquelan la organización de la existencia colectiva mancillan lo opuesto, lo que se desvía del canon. Y como la norma parece ser mantener relaciones de tipo heterosexual, cualquier persona con una particularidad de tipo sexual específica y diferenciada se siente obligado a esconder, negar, hasta el punto de tratar de practicar acciones contrarias a sus deseos, casándose y tratando de vivir con los patrones heterosexuales. Realmente son muy pocas personas de la comunidad LGTB que asumen abiertamente su tendencia sexual diferente a la establecida. No obstante, cabe señalar que el orden simbólico no es inamovible, ha ido transformándose con el correr de los años y si nos mantenemos unidos lo seguirá haciendo. Se debe considerar que así como eran calificadas las mujeres de antinaturales a principios del s. XIX, cuando querían ir a la universidad, así como también las mismas, a principios del XX querían votar y ser votadas, el movimiento LGTB logrará ser aceptado dentro de esta sociedad que ya no es o no debe ser esclavista como la del siglo XIX y comienzos del siglo XX. El tiempo transforma las creencias. La internacionalización gracias a la comunicación electrónica ha ayudado enormemente a la humanidad para evitar excluirse a las tendencias democratizadoras que ocurren en las sociedades desarrolladas. No cabe la menor duda que los valores sexuales, tanto a nivel nacional como internacional, son y deben seguir siendo defendibles en la agenda política especialmente si nos llamamos democráticos. El respeto a la diversidad sexual, el consentimiento mutuo y la responsabilidad para con la pareja, deben ceñirse a lo establecido en la Tabla de los Derechos Humanos Internacionales. Como dice la canción de Franco de Vita: "qué más da hombre o mujer, rosa o clavel..."¯, no cabe la menor duda que eso es irrelevante y mejor aún no debe ser tema de discusión por tratarse de intimidad. Lo que realmente es imprescindible es que efectivamente haya respeto. La diversidad sexual ahí debe quedar enmarcada.Defender la diversidad sexual implica defender los derechos humanos, la vida democrática de nuestras sociedades, el futuro pluralista de una nación y el orden biológico de todo ser humano. Un proyecto democrático, por sí mismo, debe establece y generar condiciones para que se respete la libertad sexual, debe considerar que se vea la necesidad de impulsar innegables convenios sociales que eduquen en base al respeto, tolerancia y lucha contra la homofobia, impidiendo así la discriminación, fomentando una auténtica igualdad entre todos los ciudadanos y valorando la tolerancia y respeto hacia la diversidad sexual en el país. Elena Hernáiz Lehernáiz@fundacionreflejosdevenezuela.com www.fundacionreflejosdevenezuela.com
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