LA IGLESIA PIDE PERDÓN

En estos días estamos escuchando, y no es la primera vez a lo largo del pontificado de Juan Pablo II, como la Iglesia pide perdóan a la sociedad por los pecados que a lo largo de la historia ha cometido como institución humana. el tema se centra sobre todo en el periodo de la Segunda Guerra Mundial y el posicionamiento, tanto de la Iglesia alemana como del propio Vaticano, ante el genocidio nazi del pueblo judio.
En estos días estamos escuchando, y no es la primera vez a lo largo del pontificado de Juan Pablo II, como la Iglesia pide perdóan a la sociedad por los pecados que a lo largo de la historia ha cometido como institución humana. el tema se centra sobre todo en el periodo de la Segunda Guerra Mundial y el posicionamiento, tanto de la Iglesia alemana como del propio Vaticano, ante el genocidio nazi del pueblo judio. Revisando documentos y tras años de trabajo, el Papa Juan Pablo II en nombre de la Iglesia Católica pide perdóan al mundo. Decía un teólogo español, González Faus, que después de haber existido los campos de concentración en Alemania, la historia de la humanidad y la historia de la Iglesia, no podía ser de la misma manera. La bestialidad humana llegóa a grados inimaginables, y el hombre fue un lobo para el hombre, como nos recuerda un famoso filósofo.La Iglesia pide con humildad perdón por no haber sido un verdadero testigo profético, por haber callado crueldades e injusticias, por haber consentido, desde el silencio, tanta barbarie. Pero, ¿la Iglesia debe pedir perdón?.Es verdad que en el caso del genocidio judío, la Iglesia alemana no se pronunció de forma tajante y dura. Es verdad que el Vaticano tampoco atacó de forma frontal las barbaridades de una alemania que en silencio estaba ejecutando a miles de seres humanos. Pero no debemos olvidar la historia que es la gran maestra de la vida. Manipular la historia desde una visión parcial, es manipular la verdad con intereses no claros.El Papa Pio XII en numerosos escritos denunció los regímenes totalitarios, facismo italiano y nazismo alemán. Pero cada vez que estos escritos salían a la luz, los gobiernos alemán e italiano, tomaban represalias durísimas contra la Iglesia Católica en sus respectivos países. Hasta tal punto, que numerosos obispos escribieron al Papa para que se callara, pues cada vez que hablaba en público, empeoraba la situación de la misma Iglesia y delas minorías que estban siendo aniquiladas como el caso de judios, gitanos y disidentes políticos de todo tipo. En la mente de Pio XII surgió la gran angustia: si callaba, parecía a los ojos del mundo, que estaba de acuerdo con lo que se hacía. S´hablaba, la situación empeorabaen los diferentes países controlados por los nazis. Pio XII siempre rechazó como inhumano la teoría de la superioridad de una raza, el sentido de la fraternidad humana siempre estuvo en su corazónb y en lo más profundo dela Iglesia. ¿Qué hacer?¿Cómo situarse?.Se tomó un camino de silencio, que no quiso ser pasividad. El Vaticano intentó por todos los medios que los dos bandos llegasen a la paz. Que la guerra cesara y que no hubiera ni vencedores ni vencidos y que esto supusiera una reconciliación. Quiso ser ese árbitro imparcial en un combate que desangró a nuestro mundo. No lo consiguió y la guerra siguió siendo la única palabra que se pronunció a lo largo de 1939 hasta 1945. Pero aún así, la Iglesia siguió trabajando de una forma callada. El Vaticano fue respetando como estado neutral y a través de su diplomacia, miles de judios pudieron salvarse. Cardenales, obispor, sacerdotes y el mismo Papa hicieron que judios perseguidos, a través de su diplomacia, se salvaran de una muerte segura en los campos de concentración. Incluso la historia recuerda al Papa Juan XXIIIen su época de Nuncio en Turquía, el trabajo que realizó para que un barco repleto de niños judíos pudiera ser recibido por Portugal, que en esa época era un país neutral. Y no olvidemos tampoco que la misma diplomacia española de aquella época salvó a judios sefardíes ( de origen español). Es verdad que se pudo hacer más de lo que se hizo, quizas es verdad que la Iglesia alemana e italiana tuvieron que haber asumido el martirio, como en la época de los primeros cristianos. Haber tomado el camino de sufrimiento que miles de hombres y mujeres vivieron. Pero no fue así, primó el sentido práctico y la angustia de un Papa que no decidía por su vida, sino por la de muchos cristianos y religiosos que por una palabra de crítica, podían acabar en una fosa.Por todo ello, los que nos sentimos Iglesia, pedimos perdón. Queremos reconocer nuestra debilidad humana y deseamos que la humanidad acepte este deseo, la Iglesia también se siente pecadora. Si debemos perder, bendita derrota. Si debemos ser criticados, gracias por ello, porque así podremos comenzar de nuevo. El perdón, ayuda a toda institución humana,, las tuvo y las tiene.Desde esta página quiero sumarme a ese mensaje de Juan Pablo II y pedir perdón en nombre de la Iglesia a todos aquellos que en épocas pasadas o presentes se han sentido o se sientes perseguidos por una institución formada por hombres, pero que en su espíritu es santa, ya que Cristo quiso que fuera la continuadora de su mensaje. sa dualidad siempre presente: Santa y pecadora a la vez. O esas palabras de San Pablo: \"El bien que deseo hacer no lo hago y en cambio el mal que no deseo, está presente en mi vida\". Ójala que en el gran camino que todavía le toca recorrer a la Iglesia por la historia de la humanidad, no olvide que reconocer los pecadossupone también no volverlos a vivir y que las palabras con las que comienza el Concilio Vaticano II estén siempre presentes en su actuar: \"EL gozo y la esperanza, las tristezas y las angustias del hombre de nuestros días, sobre todos de los pobres y de toda clase de afligidos, son también gozo y esperanza, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo, de la Iglesia.\"
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