́rabe, lesbiana y siria, entre rejas

SIRIA Amina Abdallah Araf

Mónica G. Prieto | Beirut
Hace falta mucho valor para declararse árabe lesbiana. Y para ser disidente siria en los tiempos que corren. Hace falta un arrojo extraordinario para hablar de ambas cosas abiertamente en un blog cuando el régimen que controla tu vida mediante una decena de despiadados servicios de Seguridad emprende la caza del bloguero, del activista, del defensor de los DDHH o de cualquiera que, en su paranoico ataque de miedo a la extinción, considere que amenaza su supervivencia. Y la joven Amina Abdallah Araf, autora del Blog 'Una lesbiana en Damasco', era el rostro y ponía palabras a ese valor hasta ayer, cuando fue detenida en nombre de una dictadura que responde a las críticas a cañonazos.

"Amina ha sido capturada por tres hombres de unos 20 años. Según los testigos, estaban armados (...) Amina golpeó a uno de ellos y le pidió a su amigo que fuera a buscar a su padre. Uno de los hombres le tapó la boca con la mano y le arrastraron a un coche rojo con una pegatina de Basil Assad". La penúltima entrada de su blog corre a cargo de una de sus primas, Rania Ismail. Ella ha sido la encargada de transmitir a los lectores la noticia de su captura. Sucedió cuando caminaba por Damasco junto a una amiga. Enseguida los vio venir, y del primero de quien se acordó fue del hombre a quien dedicó un post a mediados de abril, 'Mi padre, el héroe', donde contaba cómo su progenitor se había enfrentado "con palabras, no con armas" a dos agentes que entonces intentaron arrestar a su hija por considerarla 'salafista' o 'agente extranjera'.

La ironía de ser tachada de salafista –una conservadora escisión del Islam suní, la más estricta- siendo una declarada lesbiana que ni siquiera usa velo debió sonar a bofetada en casa de los Araf, una familia bien conectada tanto con el Gobierno como con los Hermanos Musulmanes. Pero las influencias no sirven de nada en estos tiempos de represión, donde todos son sospechosos de traicionar al dictador y su séquito. Su primer intento de detención lo demostraba. Y los post de Amina no esquivaban la política. Ella misma se declaraba políticamente activa en declaraciones al diario The Guardian, si bien consideraba que en Siria eso sólo implica "observar y comentar la política en privado".

Su diario cibernético comenzó como una suerte de liberación. "Bloguear es, para mí, una forma de no tener miedo", decía. "Creo que si puedo 'salir del armario' de tantas formas, otros pueden seguir mi ejemplo y unirse al movimiento", explicaba en su día. Al principio narraba sus experiencias en Siria tras haber pasado largas temporadas en Estados Unidos, donde nació de padre sirio y madre norteamericana. Con sólo seis meses su familia se trasladó a Oriente Próximo, pero su infancia y adolescencia transcurrió entre ambos países, por temporadas enemigos. Con 15 años se reconoció lesbiana y entró en pánico: no sería hasta los 26 años cuando admitiría ante los demás –y no todos- su condición sexual hasta convertirse en una activista online.

Al principio usó su blog para incidir en los innumerables problemas de la comunidad LGBT regional. Pero comenzar a abordar las manifestaciones que exigían en un inicio reformas democráticas y más tarde el final de la dictadura resultó algo casi natural. Cuando quiso apercibirse, ya estaba padeciendo la represión. "El gas lacrimógeno volaba hacia nosotros. Vi gente vomitando por el gas mientras cubría mi propia boca y mis ojos ardientes. (...) Estoy segura de que no he sido la única en notarlo, pero si esto se convierte en costumbre, un niqab (velo integral) será algo muy práctico a usar en el futuro".

Su sentido del humor no debe ensombrecer el arrojo de esta joven en un país como Siria, donde la homosexualidad es ilegal además de un tabú intratable. "Es duro ser lesbiana en Siria, pero es más fácil ser un disidente sexual que un disidente político", decía en la entrevista concedida hace un mes al Guardian. Como otros muchos gays y lesbianas árabes, Amina nunca vio conflicto alguno entre su condición sexual y su religión. "Me considero una musulmana creyente: rezo cinco veces al día, ayuno en Ramadán e incluso me cubrí (el pelo) durante una década. Creo que Dios me hizo como soy y me niego a creer que Dios cometa errores".

Amina Araf se negó a huir a Beirut cuando la represión arreció. Seguramente no pensaba que un día ella engrosaría las listas con más de 10.000 nombres de arrestados y desaparecidos. Ahora, su padre la busca desesperadamente, como explica su prima en la última entrada de su blog. "Desgraciadamente, hay al menos 18 grupos policiales en Siria además de múltiples milicias y bandas armadas. No sabemos quien se la ha llevado así que no sabemos a quién preguntar cuándo nos la devolverán", dice Rula. En Facebook varios grupos ya piden su liberación. Su prima, consciente de la gravedad del problema, sabe que poco se puede hacer más que esperar noticias y no perder la esperanza. "Por la experiencia de otros familiares arrestados, creemos que podría ser liberada pronto. Si hubieran querido matarla, ya lo habrían hecho. Eso es por lo que todos rezamos".

EL MUNDO
Aliados
Alianzas

asociaciones y organismos
Diseño y desarrollo:

CET de los Altos

www.cetdelosaltos.com