Uniones civiles: discriminando a los heterosexuales*

La polémica desatada a propósito de la propuesta de Perú Posible respecto a las uniones civiles hace oportuno algunas precisiones sobre el tema. Empecemos diciendo que el debate acerca de la homosexualidad, que dura unos 150 años, resulta por lo general muy enconado y está en el centro de una lucha ideológica entre liberacionistas y conservadores en materia de sexualidad. Discusión que por lo general no atiende al avance en el conocimiento científico de la sexología clínica de los últimos 50 años. En este artículo trataremos de darle un enfoque médico psiquiátrico por René Flores

Derechos humanos y sufrimiento

Muchas personas que están a favor del matrimonio homosexual lo hacen con la mejor intención porque creen estar defendiendo los derechos humanos, la libertad individual, la no discriminación, y otros valores del mundo moderno. Siento decirles que creo que en este punto están equivocados. Más bien quieren “nuevos derechos” que no posee la población heterosexual, como veremos más abajo.

Es cierto que la homosexualidad causa un gran sufrimiento a quienes la padecen y a sus familias. No necesariamente por el estigma social asociado al problema sino más bien, como todos lo sabemos, por el estilo de vida de los afectados.

Las personas con atracción por el mismo sexo, en promedio, tienen una comorbilidad muy alta tanto física como emocional: tasas de alcoholismo, drogadicción, depresión, suicidio, enfermedades de transmisión sexual -el SIDA es más de quince veces más frecuente que en la población heterosexual-, y tienen una expectativa de vida veinte años menor.

Una proporción destacada de homosexuales llevan a cabo las llamadas “conductas de riesgo” y son objeto de agresiones por practicar el sexo anónimo y vincularse con delincuentes y psicópatas como hemos comprobado en el país en los últimos años. Estos no son como quiere el señor Bruce “crímenes de odio”.

Respecto a la adopción de niños por parejas homosexuales, una de las metas, de los grupos gay, consideremos que el desarrollo normal de los niños requiere idealmente un ambiente con padre y madre como referentes para la integración de su psicosexualidad.

Hay estudios que revelan que los niños criados por padres de un mismo sexo, dos hombres o dos mujeres, presentan muchas perturbaciones de conducta y en rendimiento escolar. Otros estudios afirman que tal cosa no ocurriría. Mientras no se demuestre sin ninguna duda que esto es así, los niños no pueden ser, de ningún modo, sujetos de experimentación.

Además las parejas gay tienen tasas de violencia más altas que las heterosexuales y los varones homosexuales mueren a temprana edad, a causa de la comorbilidad mencionada, dejando huérfanos a los niños.

Minorías políticas

Las organizaciones gay persiguen posicionarse políticamente. Su objetivo es cambiar el contrato social y han abandonado hace tiempo el interés en los reales problemas de las personas con este desorden. Por eso es que en los países en los que se ha aprobado el matrimonio homosexual una insignificante proporción de parejas del mismo sexo hace uso de ese supuesto derecho.

Las organizaciones gay como el MHOL en Lima se autodesignan representantes de la población homosexual sin serlo realmente. Los gay son personas contestatarias que usan su condición sexual para lograr influir en la sociedad en su afán de devaluar el matrimonio y la familia tradicional.

Pero, al contrario, la gran mayoría de homosexuales no gay son personas discretas que viven su sexualidad en forma privada como lo hacen los heterosexuales y no se identifican ni les interesa el programa gay.

Existe una agenda mundial gay sustentada en congresos LGTB (lesbianas, gay, transgéneros y bisexuales) con una estrategia internacional que se lleva a cabo también en nuestro país para que la sociedad acepte la pretensión de que la homosexualidad es una forma más, normal, de actividad sexual.

La agenda, primero, persigue la aprobación de las uniones civiles, enseguida el matrimonio, luego la adopción, después la enseñanza de la homosexualidad en los colegios y finalmente rebajar la edad de los niños para mantener relaciones sexuales con adultos.

Homofobia

Un término digno de análisis y muy empleado por los grupos gay e incluso por personas no bien informadas es el de homofobia. Fue inventado por un psicólogo heterosexual a mediados de la década de los años 60 para protestar por el rechazo que advertía sufrían sus amigos homosexuales. Tuvo razón. Aunque frente a una conducta tan antinatural la gente no puede por lo menos dejar de sorprenderse e incluso mostrar cierto recelo.

No es desde luego una fobia porque no reúne las características que en psiquiatría define una conducta de ese tipo. Más aun, con el tiempo se ha deformado su significado primigenio y se tacha de homofóbico a todo aquél que dice algo que disgusta a las organizaciones gay (a mí me tachan de psiquiatra homolesbotransfóbico).

Ahora la palabra homofobia ha terminado siendo un fenómeno cultural, un instrumento no de "minorías sexuales" sino de "minorías políticas", que tratan de combatir todo aquello que denote o connote heterosexualidad, el repudiado heterosexismo.

Discriminación en ciernes

Si se aprueba una ley sobre las uniones civiles sería discriminatoria e inconstitucional por marginar a la población heterosexual, al negarle a ésta derechos de los que si gozaría la comunidad homosexual.

Debería ser, en todo caso, extensiva a toda asociación de personas que vivan juntas con lazos de afecto. Por ejemplo, de los muchos, en el caso de un padrino que viviera con dos ahijadas, éstas tendrían derecho al seguro social del padrino y a la herencia.

Una religiosa que viviera en comunidad y que por trabajar como profesora gozara de seguro social, tendría éste que ser extensivo a todas las compañeras que viven con ella en la casa de la congregación. Tres amigos heterosexuales que decidieran vivir juntos y se quisieran mucho serían elegibles para un programa de vivienda subsidiada por el Estado y trato especial en materia tributaria como los matrimonios civiles.

Causas y terapia

Los estudios en torno a la causa de la homosexualidad fueron paralizados por los años 70 cuando la Asociación Psiquiátrica Americana cometió el gran error de remover a la homosexualidad de su clasificación de desórdenes mentales, el DSM. Realmente fue una exclusión figurada porque la homosexualidad siguió y aun sigue figurando bajo otros títulos en la última clasificación, el DSM IV TR.

En los últimos diez años la investigación sobre las causas de este desorden ha cobrado nueva fuerza y ahora se piensa que el origen de los problemas de la orientación sexual tiene que ver con un desorden inmunológico e incluso pareciera explicar la hasta ahora irresoluta “paradoja darwiniana”. (2)

Las diferencias entre homosexuales y heterosexuales son múltiples y van desde la organización cerebral, hasta los potenciales otoacústicos, el orden de nacimiento y la relación en el tamaño de los dedos anular e índice. Condiciones todas establecidas en las primeras semanas del desarrollo del embrión. Promocionar los problemas de orientación sexual no es la manera de ayudar ni contribuir al bienestar de la comunidad homosexual. Al revés, existen estudios que demuestran que este problema se puede revertir con el tratamiento adecuado.

RESUMEN

1. El debate sobre la homosexualidad, que dura unos 150 años, por lo general es muy enconado y está en el centro de una lucha ideológica entre liberacionistas y conservadores en materia de sexualidad.

2. La discusión no toma en cuenta el avance en los conocimientos sobre la homosexualidad de los últimos treinta años: origen, patología que la acompaña, estilo de vida, posibles causas y tratamiento disponible.

3. Muchas personas que están a favor del matrimonio homosexual lo hacen con la mejor intención porque creen estar defendiendo los derechos humanos. Son “nuevos derechos” de los que no gozan los heterosexuales.

4. Las personas con atracción por el mismo sexo, en promedio, tienen una comorbilidad muy alta física y emocional.

5. En la adopción de niños por homosexuales hay que tener en cuenta el desarrollo normal de los niños y que éstos no pueden, de ningún modo, ser sujetos de experimentación.

6. Las organizaciones gay, se autodesignan, sin serlo, representantes de los homosexuales, y tienen propósitos de posicionarse políticamente y cambiar.

7. La homofobia no tiene las características de ninguna fobia psiquiátrica, habiéndose deformado el término para tachar de homofóbico a todo aquél que disgusta a las organizaciones gay.

8. Una ley sobre las uniones civiles sería discriminatoria e inconstitucional por marginar a la población heterosexual, negándole el acceso a los mismos derechos.

9. La investigación sobre las causas de la homosexualidad ha cobrado nueva fuerza y ahora se piensa que el origen de los problemas de la orientación sexual son de carácter inmunológico.

10. Promocionar los problemas de orientación sexual no es la manera de ayudar ni contribuye al bienestar de la comunidad homosexual.

11. Existen estudios que demuestran que estos desórdenes se pueden revertir con el tratamiento adecuado. ……………………………………………………. *La presente transcripción fiel al original, fue autorizada por el galeno René Flores.

(1) Médico Psiquiatra www.sexualidadsana.com.pe (2) Que la población homosexual, que oscila entre el 1 y el 3%, se mantenga estable desde comienzos del siglo pasado, pese a no cumplir un fin biológico evolutivo.

René Flores rflores@terra.com.pe
Aliados
Alianzas

asociaciones y organismos
Diseño y desarrollo:

CET de los Altos

www.cetdelosaltos.com